Irlanda y los vaivenes en la vía al desarrollo

Posted on diciembre 21, 2011

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Cowed tiger

“Cowed tigers” (tigres a-vacados) es una paradoja de la situación irlandesa y el desvanecimiento del modelo de desarrollo sustentado por ese país en el contexto de la actual crisis financiera internacional. Ilustra también la importancia de contar con un verdadero estado desarrollista para empujar el desarrollo industrial y la inclusión social del conjunto de la población, y no un mero agente de la penetración de capitales extranjeros.

Denominados los “tigres celtas” Irlanda venía creciendo rápidamente desde los años 1990[1] basado en una estrategia que combinó eficazmente, austeridad fiscal, nuevas formas de corporativismo o acuerdos sociales en ciertos sectores y un estado facilitador.[2] El conservadurismo en materia de política fiscal (relativamente bajo gasto público, especialmente social, objetivo puesto en equilibrios macro) y un entorno “favorable” para los negocios (bajos impuestos a las empresas, deducciones impositivas y otros beneficios a las multinacionales) convirtió a Irlanda en el favorito de los defensores del libre mercado como estrategia de desarrollo. Irlanda llegó a alcanzar más de 30.000 USD en PIB per cápita a mediados de los años 2000 y exhibía a principios de la década uno de los mejores récords en cuanto a déficit público de la eurozona. La crisis, vino, y con ello, el desenmascaramiento del tigre.

Por un lado, el boom no había sino estado concentrado en un solo sector –software-, que había hecho crecer los salarios medios gracias al enriquecimiento de los profesionales, pequeñas empresas, y especialmente, las multinacionales que llegaron al sector atraídas por los ofertones impositivos. Con un estado conservador en lo social, la pobreza y la desigualdad crecieron de manera importante extendiéndose por el resto de la sociedad que no formaba parte de los sectores más dinámicos. Ante la crisis, los acuerdos sociales sirvieron únicamente para disminuir derechos sociales; mientras las alabadas cuentas fiscales, agravadas por la baja recaudación en tiempos de crisis, fueron a rescatar al sistema bancario de la burbuja inmobiliaria en que se había involucrado siguiendo el aumento de ingresos en los sectores altos y los bajos costos de endeudamiento gracias a la adopción del euro en 1999. El estancamiento y la crisis alejaron la inversión de las multinacionales –que se quedaron con su parte del botín- y dejaron a un país sumido en la deuda y la desigualdad social.

He aquí el desenlace: el tigre celta, la estrella de la globalización liberal, transformado en vaca rumiante…

Seguir leyendo: London Stock Exchange News, The Guardian

(Créditos por encontrar la foto a Dorothee Bohle, Central European University)

(Foto tomada de: Cow Parade)


[1] El ritmo de crecimiento promedio entre 1995 y 2007 fue de 7,5% (Kirby, 2011)

[2] Ver el concepto de “estado desarrollista flexible” en O’Riain (2010). Si bien tal como propone Kirby (2004) el estado irlandés no es comparable con los estados desarrollistas propiamente tal como el caso de Japón, Korea y Taiwán, o incluso Brasil en los años 60’ y 70’, sí cumplió una función central sosteniendo una alta inversión pública especialmente en educación durante más de cuatro décadas, y generando a través de la Autoridad de Desarrollo Industrial (IDA) facilidades para atraer IED y para la generación de redes entre empresas pequeñas locales y grandes multinacionales. Esto habría sido crucial para el desarrollo de industrias de alta tecnología como la ligada al desarrollo de software en el país.

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